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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica (2do. Trimestre 2008)"

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Brendan le ayuda a su mamá 

Los niños pueden hacer mucho para guiar a sus padres a Dios. 



I 



DATOS DE ínteres 

í'*' La gente de Trinidad 
hace instrumentos musi- 
cales de tanques viejos de 
petróleo. Les cortan las 
tapas y los voltean boca 
abajo. Después golpean el 
metal de tal manera que 
pueden tocar notas musi- 
cales. Los tambores de 
acero se han convertido 
en el instrumento musical 
oficial de Trinidad y son 
populares por todo el 
Caribe. Son generalmente 
tocados por grupos de afi- 
cionados o por bandas 
organizadas. 

í*' Trinidad tiene un 
adventista por cada 23 
habitantes de la isla. 



La semana pasada conocimos a Brendan, un 
niño que vive en la isla de Trinidad. [Localice 
Trinidad en el mapa.] Brendan asiste a una escue- 
la adventista donde ha aprendido muchas cosas 
de Dios. Cuando le contó a su mamá lo que esta- 
ba aprendiendo, ella misma leyó su Biblia para 
conocer mejor lo que enseña de Jesús. 

La madre comenzó a llevar a su hijo a la 
Escuela Sabática porque deseaba seguir los pasos 
de Jesús. Pero tenía un problema: ella fijmaba. 
Sabía que fiímar le hacía daño, pero se sentía 
incapaz de abandonar el hábito. 

Brendan intenta ayudar 

— Mamá, por favor ya no fiimes — Brendan le 
pedía con frecuencia — . El cigarrillo te hace mal. 

— ^Ya lo sé — decía mamá — . Deseo dejar de 
fumar, pero me siento enferma si no lo hago. Me 
dan dolores de cabeza y sólo pienso en tener un 
cigarrillo. 

Cuando la madre le contó al pastor sobre su 
lucha, le dijo: 

— Está peleando con el diablo. Debe pedirle a 
Dios que le ayude a combatir a Satanás. 

La mamá dijo que lo intentaría. Y sí trató. 
Pasaba casi todo el día sin fumar, pero después le 
dolía la cabeza y le entraban las ansias de hacerlo. 



Misión Niños división interamericana 9 



Se sentía culpable al fumar y le pedía a 
Dios que la perdonara. 

Un día, le quedaba sólo un cigarrillo. 
Ella pensó: 

— Fumaré este último cigarrillo y 
dejaré el vicio para siempre. 

Pero al tocar el cigarrillo con su 
mano, sintió un choque eléctrico que 
corrió por su brazo. 

— Señor — dijo en voz baja — , gestas 
tratando de decirme que no fume este 
cigarrillo? Ayúdame Jesús. Ayúdame a 
ganar definitivamente esta batalla con- 
tra el diablo. 

La madre arrojó el cigarrillo al suelo 
y lo aplastó con el pie. Se sintió bien al 
decir no, y resistir la tentación de 
fumar. Pero pocas horas después sintió 
las ansias de fumar otra vez. Toda la 
noche su cuerpo exigió un cigarrillo. 

— ¡Dios, ayúdame! — oró. 

El día siguiente Brendan y su mamá 
fueron a visitar al pastor. Ella le contó 
de las ansias que había sentido y lo difí- 
cil que era dejar el vicio. 

— Estoy orando por usted — dijo el 
pastor — , confíe en que el Señor gana- 
rá esta batalla por usted. 

Después le dio un paquete de salva- 
do. 

— Hierva un poco de esto en agua y 
tómeselo como té — le sugirió — ; el 



salvado le sacará el veneno del cuerpo. 
Débilmente la madre aceptó y prome- 
tió intentarlo. 

Brendan hace su parte 

La mamá regresó a casa cansada y se 
acostó a descansar. Cuando despertó, 
Brendan estaba a su lado sosteniendo 
una taza caliente. 

— Te herví el salvado, mamá. Por 
favor tómatelo para que te sientas 
mejor. 

Después que ella bebió el té, 
Brendan agregó: 

— Oremos. 

La mamá inclinó el rostro mientras 
Brendan oró: 

— Querido Jesús, por favor ayuda a 
mamá que se sienta mejor. Ayúdala a 
dejar de fumar esos cigarrillos terribles, 
amén. 

La mamá tomó más té de salvado esa 
tarde. El día siguiente se sentía mejor. 
Ella nunca volvió a fumar. Jesús (y 
Brendan) le habían ayudado a resistir 
al diablo y ganar la batalla contra el 
cigarrillo. 

Mucha gente en Trinidad necesita 
saber que el Señor los ama y que quie- 
re lo mejor para ellos. Nuestras ofren- 
das misioneras ayudan a que otros 
aprendan que Dios los ama. 




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